Muere Sharon Sapienza, bailaora y productora maltesa

 

 

JUAN VERGILLOS SEVILLA | ACTUALIZADO 15.02.2013 - 05:00
 

 

El miércoles día 13/02/2013 murió en Malta la bailaora, productora y representante de artistas flamencos Sharon Sapienza, nacida en la capital del país mediterráneo en 1974 y fundadora de la empresa sevillana Sonakay. Todavía está de gira el espectáculo Mudanzas boleras, que nació de su amor por los bailes boleros tal y como los aprendió en la academia de Matilde Coral y de la mano de José de Udaeta, cuyas últimas actividades como conferenciante y concertista de castañuelas organizó ella. Fue colaboradora y amiga del maestro Farruco. De hecho, su primer trabajo de representación flamenca fue con Los Farrucos, en los años 90. El vínculo con esta familia bailaora se mantiene hasta hoy: coordinó el espectáculo que ofreció La Farruca en la última Bienal de Sevilla. Rosario la Farruca pondrá en escena su última producción el próximo día 4 de marzo en el Teatro Lope de Vega; será el trabajo póstumo de Sapienza. Esta productora y distribuidora trabajó también en el pasado con Isabel Bayón y fue una estrecha colaboradora de Belén Maya durante años, a quien le produjo varios espectáculos de su compañía como Dibujos o La voz de su amo

Juan y Pilar Ogalla fueron otras primeras figuras del flamenco con las que colaboró estrechamente y a las que llevó por los teatros de todo el mundo. Larachí Flamenco fue una apuesta personal de Sharon Sapienza, un festival que, en diferentes marcos de nuestra ciudad, desde la Peña Torres Macarena hasta el Teatro Alameda, sirvió para darle la primera oportunidad a algunas de las jóvenes promesas -hoy realidades- de este arte, entre ellas Ana Morales o Guadalupe Torres. No en vano fue la primera productora que creyó en el arte de una adolescente trianera apodada La Tremendita. 

Otros artistas con los que trabajó fueron Alicia Márquez, Soraya Clavijo o Mayte Martín. En los últimos años había conseguido que Larachí tuviera un festival gemelo en París. Muchos de estos proyectos quedan ahora en suspenso porque nacieron por la pura fe en lo jondo de esta maltesa con alma flamenca. En este sentido, fue la principal impulsora del flamenco en su país de origen, al que llevó diversos espectáculos (muchos de ellos se celebraron en el el Teatro Manoel de La Valeta). Hasta tal punto fue fructífera su labor en esa sociedad en principio muy alejada del flamenco, que hoy se puede hablar de la existencia de una pequeña colonia de artistas flamencos de Malta en Sevilla, que se encuentra de luto. 

Toca ahora decirle adiós a una colaboradora. A una amiga. Nos conocimos, recién llegados los dos a Sevilla, en la Fundación Cristina Heeren, de la que fue alumna de baile. Ahí nació una amistad y la relación profesional vino después, a consecuencia de la primera. Como trabajadora era una mujer incansable, con una inquebrantable fe en sus proyectos y un hondo amor a la danza española, una fe y un cariño con los que logró introducirse en el mundo endogámico y cerrado de la representación de artistas flamencos. Tenacidad, fe, amor, entrega a este arte y entusiasmo son los valores con los que siempre la llevaremos en nuestro corazón quienes tuvimos la dicha de conocerla y trabajar con ella.

 

Sharon Sapienza, la bailaora que llegó de Malta

Se volcó en la promoción de artistas y espectáculos de danza flamenca

 

  18 FEB 2013 - 01:30 CET

El primer amor de Sharon Sapienza fue el ballet clásico, aunque después se interesó por la danza contemporánea y el estilo de Martha Graham. Bailaora, coreógrafa, productora y representante de artistas flamencos, Sapienza (La Valeta, Malta, 1974) había sido sometida a una compleja dolencia del corazón recientemente. El pasado 13 de febrero falleció a consecuencia de esa dolencia cardiaca.

Vino a Sevilla con apenas 18 años buscando ampliar horizontes, e hizo un primer curso de verano con María Mercedes León, que le insistió en que se tomara en serio el flamenco; desde entonces la apodaron La Dorá por su rebelde pelo rubio y ensortijado. Había sentimentalmente ya adoptado a Sevilla como su segunda patria chica y en esa ciudad se casó. Era la fundadora de la empresa Sonakay, con sede en la calle Castilla del barrio de Triana en Sevilla, dedicada a la promoción de artistas y espectáculos de danza española y baile flamenco; había iniciado sus estudios de danza española en la Fundación Cristina Heeren.

La última producción de Sapienza, donde se ocupó también de la dirección artística, fue Mudanzas boleras, con los bailarines Francisco Velasco y Sergio Bernal como invitados y donde este último hacía el papel de El Majo dentro una coreografía histórica de la Escuela Bolera. Sharon Sapienza había aprendido ella misma los llamados bailes de palillos en la academia de Matilde Coral (Sevilla, 1935) y con José de Udaeta (Barcelona, 1909 - 2009); también la maltesa se ocupó de organizar los últimos conciertos de castañuelas y conferencias de Udaeta.

Sharon Sapieza se instaló en Sevilla hace dos décadas y estrechó una gran amistad con el maestro Antonio Farruco y toda la saga de artista de ese apellido, iniciándose como representante de artistas con ellos y la obra Los Farruco, a principios de los noventa. Una colaboración que tuvo su último destaque en la pasada Bienal de Sevilla con el espectáculo de Rosario La Farruca, que volverá a la escena del Teatro Lope de Vega sevillano el próximo día 4 de marzo en un homenaje póstumo a su amiga y productora, que durante años, también se ocupó de artistas como Maite Martín, Soraya Clavijo, Alicia Márquez, Isabel Bayón y especialmente de Belén Maya, participando en la gestación de obras como Dibujos y La voz de su amo. Otros artistas que cuidó fueron Lidón Patiño, Rocío López y Guadalupe Torres. En 1998, Sharon fue coautora de un libro conmemorativo sobre Farruco.

En sus inicios organizó las obras y giras internacionales de artistas como Juan y Pilar Ogalla, y creó el Larachí Flamenco de Sevilla, que ya ha llegado a su 12ª edición y tiene una sucursal estable en París, además de presentaciones puntuales en Madrid y Malta. En su interés por descubrir y promocionar a jóvenes talentos del baile flamenco, aupó a artistas como Ana Morales y fue la productora original de una todavía adolescente del barrio de Triana, Rosario apodada La Tremendita, hoy ya toda una figura en ascenso.

Sapienza fue la impulsora de una vertiente de arte flamenco en la isla de Malta, llevando regularmente espectáculo de danza española al Teatru Manoel, el tercer coliseo en activo más antiguo de Europa, generando una creciente afición por el baile y el cante flamencos. Allí presentó en 1996 a Los Farruco y en 2001 su espectáculo Soniquete flamenco.

Pocos días después de su fallecimiento aún se podía ver en su perfil de Facebook una vista apaisada de su Malta natal, es un casi dramático atardecer rojizo y oscuro que recuerda los cuadros que Caravaggio pintó y dejó en esa isla y que ella conocía a profundidad. Mujer vitalista y de enorme sensibilidad, generosa y entregada al arte en que creía, Sharon era muy querida de toda la profesión. También formaba parte de la junta directiva de la Asociación Andaluza de Empresarios del Flamenco (ASAEF).